Mostrando entradas con la etiqueta Reflexión. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Reflexión. Mostrar todas las entradas

miércoles, 1 de julio de 2015

Sin inspiración

"Sin inspiración" no significa "en blanco", sino más bien "arrancado", "tachado", "en un cajón" o "en la papelera".
Significa que no es buen momento para forzar a la materia gris a dar color, o al menos que no estamos usando el pincel más adecuado.
"Sin inspiración" significa que, si no sabes doblar esquinas o te has cansado de buscar caminos secretos, quizás hace falta parar.

Pido perdón por no haber subido nada en todo este tiempo. Se avecina un largo tiempo libre. Estad atentos.

martes, 12 de mayo de 2015

Comentario - Kant y la Ilustración

Acerca de si vivimos en una época ilustrada o (en proceso) de Ilustración,, sería adecuado matizar la segunda opción, por la que sería más adecuado decantarse. De hecho, vivimos en la época ilustrada que pretendían Kant y sus coetáneos: una mera matización de la existencia de unos menores de edad ideológica (los no ilustrados, que no pueden acceder, por motivos económicos y políticos, a esa Ilustración), supeditados a unos tutores bienpensantes (los ilustrados), que caritativamente les dirigen en el camino que ellos consideran mejor: el de enseñarles a pensar por sí mismos como ellos.

Si esta es la Ilustración que pretendía alcanzarse, es mejor que jamás se llegue por completo a ella. Enseñar a pensar supone el riesgo de que el alumno llegue a pensar distinto al tutor, lo que le causará un temor tal que hará cambiar la educación por adoctrinamiento.

Es irrelevante, por tanto, si vivimos en una época ilustrada o de Ilustración; ambos son caminos erróneos, que llevan como estandarte una falsa libertad de pensamiento, que es la que realmente se vive actualmente. Ni siquiera una ideología respetuosa con el ser humano, y únicamente en desacuerdo con los convenios socioeconómicos, puede expresar su ideario sin ser denostada por la macroideología vigente por medio de injurias y falacias.

La gran sociedad global es el actual tutor, temeroso de que su rebaño de pupilos crezca y empiece a hacerse preguntas. El resto del ganado, que apacienta tranquilo, a menudo contribuye para que la calma permanezca, para seguir bien alimentado en su feliz rutina, sin querer pensar en si en el corral contiguo estarán maltratando a los animales. Mientras no se luche por despertar a ese sector de la sociedad, educado en el arte de la incultura y la no-reflexión, viviremos en esta pretendida Ilustración, tan bien publicitada como falsa.

sábado, 25 de abril de 2015

Street View - may. 2012

Me ha costado encontrar tu casa, la he reconocido como el primer día me enseñaste a hacer: por la gran pintada de la pared de fuera. En este barrio todo parece igual, pero es porque no saben lo que se esconde detrás de estos muros. Si se hubieran esmerado, te habrían visto; ni siquiera un bloque de ladrillos basta para ocultar tu resplandor.

Quizás, por aquel entonces, aún no vivías allí.

Pero un día, seguramente muy pronto, estarás en esa casa. Te convertirás en la reina de todo lo que extiende a los pies de tu décimo piso. Llenarás tu habitación de notas y papeles, lo empaparás todo de ti.

Y un buen día me confundirás con un caballero, me invitarás a entrar en tu palacio, me dejarás cantarte en tu cama. Me mirarás con la cabeza gacha y la boca sonriente, me besarás en cada rincón. Te ayudaré a colgar la ropa y poner la mesa, me quedaré mirando tu cuarto desde la galería como si fuera una maqueta, desde fuera nos oirán cuando estemos solos y unidos.

Por última vez atravesaré la puerta de tu casa para salir, haré esperar al ascensor y a tu madre mientras te beso y sonrío antes de cerrar la puerta. Saldré a la calle, aún no hace mal tiempo, y cogeré el bus de vuelta a casa. Cuando vuelva, si lo hago, nada será lo mismo.

La próxima vez que entre por tu puerta, me temo, me esconderé un par de minutos para llorar, porque aún sentiré en la lengua los fantasmas de nuestros besos, en las yemas de los dedos notaré el tacto del dichoso gotelé, y en el fondo de la nariz, el olor dulzón de las velas azuladas que encendías para ocultar entre sonrisas que unos instantes antes nos habíamos unido sobre tus sábanas.

martes, 31 de marzo de 2015

Rezo espontáneo para noches de vacío

Padre
defiéndenos de la nada.
Pon algo
             entre las costillas
que haga música por la noche
y nos lleve a la calma.

Padre
dame miedo
para tener algo que me haga
pensar
           partirme
                         que tire de mí-
que me haga escribir
"Instrucciones de montaje para almas lacrimosas"
y me obligue
a hacer inventario de mis propias piezas.

(Pausa para una risa triste, una niebla tenue se asienta en el corazón)

Padre
ponme en mi sitio,
porque aquí no hay quien se aclare.
Si no me quieres dar luz
enséñame
                a hacer linternas
                                         que calienten corazones,
para hacer arder el interior de un globo
que me levante el ánimo.
Dame una mejor letra,
noches más tranquilas,
seriedad
              y coherencia.

domingo, 22 de marzo de 2015

Omne

Nada es la sólida caja fuerte que tiene en el pecho quien puede sonreír con la cara empapada en sangre.

Nada es la niebla gris que envuelve los telediarios y nos pone un velo en los ojos cada día. Lo colocamos entre las sábanas, dormimos bajo su fósil cada noche. Cada día se hace más pesado.

Nada es subirse a gritar a un ciruelo y permanecer inmóvil ante la lluvia de piedras de los que no quieren limpiarse la bruma del rostro.

Nada es un orgasmo color hueso que deja un poso ceniciento en el corazón y una sonrisa marchita sobre los labios que intenta infundir calma pero que carece de significado.

Nada es una máscara de porcelana con la que mirar al mundo y esconder la vergüenza.

Nada es un día plomizo en la mirada de quien te ama y se confiesa a sabiendas de que se romperá el corazón. Nada es el ardor en la frontera de tus párpados al comprenderlo, pero sin lágrimas que lo alivien. Vuestras manos colmadas de dolor no quieren separarse ni pueden estar juntas.

Nada es una mano en tu hombro cuando todo en lo que creías se desvanece. Cada segundo que permanece posada impregna tu cuerpo de desconfianza, pero te abrazas a esa calidez zumbante y desde entonces tus sonrisas parecen cicatrices.

Nada es un aleteo insomne en un cuarto oscuro cuando no puedes conciliar el sueño.

Nada es menos que poco, pero en la nada cabe todo, porque quien no cree en nada está hueco, y por la nada desbordado.

sábado, 3 de enero de 2015

Suerte


Suerte, compañero, porque te entiendo palabra por palabra. No he tenido la suerte de vivir lo que has vivido, de conocer, de escuchar, de llevarte esas sorpresas, mejores o peores, y de haber vivido tantas "coincidencias" rayanas en lo imposible. Pero en eso se basa todo lo que he leído de ti: que hasta a lo imposible se le puede dar forma para agarrarte a ello y traerlo al mundo real.

Puedo decir que pocas obras de arte me han hecho llorar, pero esta lo ha logrado; me has hecho traer de vuelta miradas y momentos que creía tener como mínimo olvidados, pero por encima de ello has logrado (y nunca he sido un genio para la empatía) que me viera ahí dentro, viviendo lo mismo que tú, riéndome con las mismas bromas, notando mi corazón acelerado de esa forma convulsa cuando notas que algo muy grande va a suceder, y llorando, simplemente, porque era real.

Gracias, drugo, porque has hecho más que escribir un libro que provoca un boom y luego se olvida en un estante polvoriento. Has pegado un puñetazo al maldito baúl de los recuerdos que creía tener bien atado, y al abrirlo me has hecho reencontrarme a mí mismo más pequeño, más idiota, más o menos feliz; en otras situaciones que creía ya muertas y enterradas, entre los brazos de otras guitarras. Y todo ello, precisamente, por contar algo real y clavar a machetazos en mi memoria esa banda sonora que quizá en algún momento se convierta también en mía.

Me has hecho… no sé si más sabio, pero sí distinto; me has hecho reafirmarme en muchas cosas y hacer que cambie de parecer en otras. Me has demostrado que, igual que siempre hay alguien más hundido que tú cuando te sientes mal, también hay alguien más alto que tú cuando piensas que ya has alcanzado la cumbre (y que, en ambos casos, lo mejor y lo peor, que nunca es tal, le puede pasar a cualquiera).

Creía que no habría nadie que me sirviera como espejo más o menos fidedigno de las cosas tan buenas, malas, pero sobre todo raras que me han pasado, y obviamente, has hecho cachos también esa idea preconcebida (también me has dado una buena lección: no hacer demasiados planes inamovibles). Y poco más se puede decir.

Me basta con darte las gracias por lo que has hecho, por lo que me has enseñado a lo largo de todo el libro, por atreverte a hablar de la realidad sin disfrazarla, sin ningún tapujo ni pretensión. Sólo ser sincero, y hacer así que me sintiera de una forma tan distinta. Por contar algo de verdad y compartirlo.

Suerte, camarada, aunque no creo que te haga falta, porque es imposible que con semejante valor y corazón no consigas algo que el destino ha escrito con un cuchillo en su propia mano. Pero, aun así, suerte con todo lo que te encuentres, y te mando esta promesa: cada puñetazo se cura y te hace la piel dura, y cada caída te recuerda la próxima vez que tengas cuidado con ese bache que hay en la calle que pisas todos los días; y por todo ello, prometo que irá bien. ¿Cómo podría no ser así, con un amor que haría que Dios y el Diablo lloraran en el hombro del otro? ¿Cómo, si no luchas con espada y escudo, sino con las manos abiertas y una canción en los labios?

Suerte, y me atrevo a llamarte amigo, y un abrazo emocionado de alguien que no esperaba encontrarse en algo tan real. Al final resulta que me conoces tanto como los que componen esas canciones que suenan a nosotros.

(P.D.: durante toda esta carta ha sonado “No sé cómo te atreves”, la primera canción de Los Planetas que me hiciste oír y de la que ahora estoy también enamorado. Otra cosa por la que te doy las gracias).

Pegatinas

Es la única manera que tengo de tatuarte, mi niña anodina; no lo dudes, siempre fuiste deseada. Es mi único modo de colorear tu piel color crema, de impregnarte un poco de lo que amo en este mundo. También puede ser simplemente una armadura de plástico con adhesivo.

Habrá quien maldecirá mis huesos porque a ellos les parece un agravio, pero yo te veo preciosa. Te estoy pintando poco a poco, porque necesito tener todos los ojos que pongo sobre tu cuerpo cerca de mí; cuando te abrace y te acaricie querré ver en ellos que me los merezco, y cuando me irrite o me vuelva loco, que me recuerden por qué estoy luchando.

Cada motita de pegamento es un beso sobre tu cuerpo, mi amiga, mi amor, más que hermana. Y por cada pequeño triunfo, te impongo una medalla al mérito de no agrietarte, de superar barreras, de hacer duras las yemas de mis dedos. Y quien se atreva a derrotarte, que lo intente, y te otorgaré el último trofeo que te queda: el de haber logrado que te ganen.

domingo, 30 de noviembre de 2014

Por ponerlo algo más fácil

Tengo buena voluntad, pero me lo pones todo muy difícil.

Resulta curioso verme siguiendo el mismo consejo que tú misma me diste en su momento; y, como entonces, todos consideran esto una causa perdida. Pero es porque hay mucho que aclarar, y a nadie le gusta escuchar demasiado cuando se tiene una idea previa. Me veo obligado a incluirme ahí.

No quiero recoger todos los cachitos del jarrón que tan fácilmente dejaste caer y recomponerlo con paciencia; ya he limpiado el suelo, realmente no lo echo de menos, y sólo quiero saber por qué se te resbaló de las manos. Tampoco puedo echarte toda la culpa.

Ya ha vuelto a salir el sol en mi vida, y por mucho que me gusten las nubes, no hay nada en el mundo por lo que pueda siquiera pensar en cambiar lo que su calor me ha dado. En ese aspecto, tampoco me cuesta tanto evocar los cielos sombríos; al fin y al cabo, a veces resplandeces por ahí como una cicatriz mal curada.

Pero, a pesar de todo esto, de que seas como esa espinita clavada en la mano de la que sólo te acuerdas cuando aprietas la mano con fuerza, te pido ayuda para sacarla de una vez.

Ni la mano precisa de la espina, ni al revés. Todo ha ido bien por cada camino por separado, y ya hemos avanzado bastante como para dar la vuelta. Pero estaría bien que pusiéramos los dos algo de nuestra parte, reunirnos en la próxima encrucijada y no tratar de convertirnos en el rey de la colina, porque no va de eso. Va de una despedida como Dios manda, y con dos besos y un abrazo en lugar de una sensación de patada en el estómago.

Realmente, ninguno de los dos es por completo víctima ni agresor; y si hubiéramos sido un poco menos cerrados, nos habríamos dado cuenta antes de decir ciertas cosas, o de no decir ninguna.

Creo que, con un año a nuestra espalda, podríamos alardear de ser un poco más sabios y poner a un malentendido el fin que se merece, y que esto sea sólo un mal recuerdo al que logramos dar esquinazo.

Yo aporto mi parte, y te pido que aportes la tuya; hazlo por ti o por mí, pero, por favor, hazlo.

domingo, 9 de noviembre de 2014

Farola

Las farolas son insomnes, porque sólo las dejan dormir durante el día. Y cuando por fin logran conciliar el sueño, no falta un idiota que delega en su mascota para opinar sobre el recibo de la luz.

sábado, 25 de octubre de 2014

Stand and cry at the reef

Hay tiburones en la botella,
y es oscura y profunda;
me da miedo asomarme,
por si salen a saludar,
saltan con un mordisco,
y con mi mano entre sus dientes
me arrastran hasta el fondo.

No quiero acabar como ellos.

Y que mis propias lágrimas
se sumen
a las de viejos bebedores,
y me ahoguen
en su salitre.